27 de Julio del 2008
Tercera Persona, Singular
Mañana
⎯ Son las cuatro de la mañana ⎯ le dice su reloj, mirando desalmado. No tiene sueño, pero debe dormir. Se acuesta, cierra los ojos con la obligación de dormir; una vuelta, dos y tres; mareado en busca del dormir. Llueve, pero eso es de poco importa cuando la obligación es dormir. De la nada, el sueño lo encontró, aún sin asumirlo, difícil si no logra distinguir entre la realidad y el soñar. Pasan las historias, cual anfitrión pasa por sus invitados, pero llega el despertar y sin anunciase siquiera; comienza la batalla por la realidad, que una vez concluida, perpetua la duda si continúa el dormir o no.
Entre una ducha, un pan y un matinal se encuentra raudo a cabalgar la ciudad. Cruza la reja rogando no ver la micro pasar ⎯ señal de un día extraño comenzar ⎯ pero por sorpresa o fortuna, no ve la micro pasar, para que contar una rara aventura, el se dice.
En la micro ya y luchando por avanzar, el piensa en micro o metro tomar, es sabido ya que las opciones lo abruman, y esta no es la excepción. Al bajar, el metro había ganado ya, sin titubear baja las escaleras, de dos en dos esquivando cual peatón pasar, último vagón y esperanzado contempla su alrededor en busca de alguien su historia imaginar. Desilusionado ve por la ventana, sin panorama y resignado a imaginar cual país visitar, con el fin de su único placer, hablar fuerte en algún metro en su idioma natal.
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Selección perteneciente a mi aporte para la compilación de textos Un (1) Día, libro del electivo Literatura y Diseño, de la Escuela de Diseño de la Universidad de Chile.

beautifulllllll [...]
mmm interesante, casi casi solo falta la ginda [...]
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